La digitalización de la formación programada por las empresas impulsa nuevos modelos más flexibles, especialmente en sectores vinculados al transporte y la logística.
La formación bonificada, también conocida como formación programada por las empresas (Fundae), continúa evolucionando en España hacia modelos más adaptados a las necesidades reales del tejido productivo. Un ejemplo destacado es la creciente incorporación de la teleformación (modalidad online) en itinerarios formativos destinados a la obtención de carnés de conducir profesionales, una tendencia que permite optimizar costes y mejorar el acceso a la cualificación de empleados del sector transporte, logística, etc…
El uso de plataformas de e-learning está facilitando que las empresas puedan diseñar programas formativos más eficientes, especialmente en aquellos casos donde la formación teórica representa una parte significativa del proceso. Este enfoque resulta relevante en permisos vinculados a vehículos industriales —como camiones, autobuses o tráileres— así como en certificaciones relacionadas con maquinaria (carretillas elevadoras, plataformas móviles o grúas).
Un modelo más eficiente dentro del sistema de bonificaciones.
La formación bonificada permite a las empresas recuperar parte o la totalidad de la inversión en formación a través de los créditos gestionados en el sistema estatal (cuotas de formación). En este contexto, la teleformación se presenta como una herramienta clave para maximizar la rentabilidad de dichos créditos de formación de demanda o programada.
Entre las principales ventajas identificadas destacan:
- Reducción de costes logísticos, al eliminar desplazamientos al centro de formación para la parte teórica.
- Mayor flexibilidad, permitiendo al trabajador compatibilizar la formación con su actividad laboral.
- También el uso de modalidad mixta, aula virtual o bimodal.
- Personalización del aprendizaje, mediante campus online adaptados a cada itinerario formativo.
- Escalabilidad, facilitando la formación simultánea de múltiples empleados sin necesidad de grupos presenciales.
Este modelo contrasta con la formación grupal tradicional, donde los costes estructurales y la rigidez organizativa limitan la eficiencia del sistema. Es cuando se obliga exclusivamente a uan formación presencial convencional.
Itinerarios formativos mixtos: clave para la bonificación.
Uno de los aspectos más relevantes es la estructuración de los itinerarios formativos. El documento destaca la importancia de diferenciar claramente entre:
- Formación teórica, susceptible de ser impartida en modalidad de teleformación y bonificable.
- Formación práctica, que debe realizarse de forma presencial (circulación, pista, maniobras).
En este sentido, se recomienda diseñar programas que incluyan matrícula y contenidos teóricos dentro del paquete bonificable, evitando incorporar elementos como tasas oficiales, derechos de examen o prácticas obligatorias, que podrían complicar la correcta aplicación de las bonificaciones. Este enfoque permite cumplir con la normativa vigente y garantizar la trazabilidad formativa exigida por la administración.
Impacto en sectores estratégicos.
La aplicación de la formación bonificada mediante teleformación tiene un impacto directo en sectores con alta demanda de profesionales cualificados, como el transporte, la logística o la industria.
La posibilidad de formar conductores y operarios de maquinaria de forma más ágil y económica contribuye a:
- Reducir la escasez de perfiles profesionales.
- Aumentar la competitividad empresarial.
- Mejorar la empleabilidad de los trabajadores.
Además, la digitalización de la formación facilita la actualización continua de competencias, un factor clave en entornos laborales cada vez más cambiantes.
Hacia un nuevo paradigma formativo.
La integración de la teleformación en la formación programada por las empresas refleja un cambio estructural en el modelo de capacitación profesional en España. Al mismo tiempo, la combinación de contenidos online y prácticas presenciales permite aprovechar al máximo los recursos disponibles dentro del sistema de bonificaciones.
En este contexto, iniciativas como la descrita consolidan un modelo más flexible, eficiente y asociado a las necesidades reales del mercado laboral, posicionando a la formación bonificada como un instrumento estratégico para el desarrollo empresarial y la formación específica para algunos perfiles de trabajadores.






